jueves, 2 de junio de 2016

INVENTEMOS UN CUENTO.

   No hace mucho nuestro profe de lengua Victor, nos pidió que inventasemos un cuanto donde aparezca un héroe. Hay va el mio:

HASTA AQUÍ HE LLEGADO.
   Aquí estoy viendo como la bala se acerca a mí muy despacio, sabía que no me debería haber metido en esto, me tenía que haber quedado tumbado en el sofá y ocultarlo todo. El tiempo pasa muy lento, y empiezo a recordar todo lo que me trajo hasta aquí. Veo mi vida, mis mejores y mis peores momento, mientras que la bala se acerca a cámara lenta hacia mi.
Bien, empecemos. Me llamo Peter Smith y todo esto comenzó cuando yo tenía 7 años. Creía que esto le pasaba a todo el mundo, pero más tarde me di cuenta de que no. A las 7 años descubrí que podía mover cosas con la mente. Lo supe, cuando a mi madre se le fue a caer unos de sus jarrones al pie, y yo lo paré al instante. En ese momento mi madre y yo nos quedamos helados. Quedamos en no decírselo a nadie. Era nuestro secreto. En mi casa solo vivíamos mi madre y yo. Ya que mi padre nos abandonó cuando yo era pequeño. Más tarde a las 11 años, supe que podía volar, solo tenía que pensar en moverme a mí mismo. Como vivíamos en una urbanización en Walden, al norte de Colorado, no teníamos problema. Todo cambió cuando a mi madre la trasladaron a la ciudad. Tuve que empezar de nuevo mi vida. Instituto nuevo, amigos nuevos, casa nueva, sitio nuevo. Todo aquello era muy agobiante. Mi madre conoció a un tipo, Dallas, y empezó a salir con el. Al cabo de un año, cuando yo tenía 14 años. Nos fuimos a vivir con Dallas. No tenía muchos amigo. Aquello me estaba agobiando mucho, no podía usar mis poderes, y eso estaba acabando conmigo. A los 15 años cuando ya no podía más comencé a escuchar lo que otras personas pensaban. Eso acabó definitivamente conmigo. Ya no podía más, tenía que salir de allí. Hable con mi madre de volver a donde estábamos antes, y que dejara a Dalaf, pero no funcionó. A los 16, ya no podía más, así que decidí salir de aquel infierno e irme de la ciudad. A los 17, alquilé una pequeña casa y trabajaba de camarero en un pequeño bar en North Platte, Nebraska. Allí me sentía muy bien. Al cabo de unos años me admitieron en el edificio de United States Courtouses, en Kansas City. A los 25 vivía de fábula. Era en el centro, pero nada comparado como antes.
No veía a mi madre desde hacía 6 años. Así que decidí ir a verla, además, me enteré de que había tenido una hermana, y ya iba siendo hora de conocerla. Empecé a pensar si ella tambien podia tener poderes como yo. Pero cuando la conocí estaba claro que no. Me decepcione bastante. Volví la ciudad, y a la vuelta, fue cuando me enamoré, de ella, una muchacha morena, no muy alta, delgada y con unos ojos grandes y verdes. La seguí, y supe que no vivía muy lejos de donde yo. Tuve la oportunidad de conocerla en una conferencia de trabajo y allí fue el comienzo. Se llamaba Catherine. Era abogada, y trabajaba para un tal James Nick. Al cabo de dos semanas viéndola por el trabajo, le pedí una cita, a la que accedió. Después de esa hubo unas cuantas antes de nuestro primer beso. Comencé a salir con ella.
Al cabo de 9 meses se vino a vivir conmigo. Decidí contarle que tenía poderes, podía confiar en ella. Vivíamos felices, hasta que me llamó él. Era aquel hombre que yo no veía desde hacía años, ese hombre que me enseñó a montar en bici, si aquel hombre que nos abandonó a mi madre y a mi cuando yo era pequeño, exactamente, mi padre. No sabía nada de él, solo recuerdo pequeñas imágenes de él cuando yo era chico. Por lo que recuerdo, era un hombre alto, con el pelo marrón y no muy corto, esa barba áspera, larga y marrón que pinchaba cuando le iba a dar el beso de buenas noches, esa sonrisa y de oreja a oreja que me echó cuando hice la obra del colegio. Recordaba pocas cosas, pero no entendía porque quería verme. Accedía a verlo y se alegró bastante, aunque yo no me fiaba tanto.
Dos meses después, estaba metido en un lío por culpa de mi padre. Un mes antes supe que tenía los poderes gracias a  mi padre, él también los tenía. Me dijo que se había ido porque no quería que yo supiese que él tenía poderes. Me lo creí, esa confianza que me daba, esa cara que me ponía. Tenía que haber sido más listo. En esos momentos volví a estar muy agobiado, mi padre me llevó a una asociación, donde descubrí personas de todo tipo con todo tipo de poderes . Donde me la colaron y, sino hacia los que ellos querían la llevaba cruda.
Un mes después me negué hacer lo que me pedían, constaba de hacer experimentos conmigo para propagar los poderes, total que me negué.
A la semana siguiente cuando llegué a casa Caterin no estaba, en su lugar había una carta. La habían secuestrado. Fui al lugar de encuentro, un local a las afueras. Nada más llegar me metieron en un cuarto, donde estaba mi padre, el jefe de la asociación Josh y unos cuantos guardias. Soltaron a Caterin, quien se vino corriendo a mi lado. Por un momento creía que esto se acababa, pero me equivocaba, Josh sacó una pistola. Intenté moverla con la mente, pero las paredes de esta habitación no me dejaban utilizarlos. Lo que me faltaba. Josh disparó hacía Caterin que estaba a mi lado, le aparte de un empujón y me quedé frente a la bala.
Así es como he llegado hasta aquí, sabía que no debería haber cogido esa llamada, y lo de confiar en mi padre menos. Sentí como la bala me atravesaba el estómago, es un dolor seco pero dulce. Se me nublaba la vista y me fui cayendo al suelo, cuando sentí por última vez los brazos de Caterin rodeandome, puede ver que estaba llorando. Sentía como la sangre empapaba mi camiseta y como dejaba de escuchar y de ver. Así que hice que Caterin me mirara a los ojos por última vez y le dije:
- Te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario